LO APRENDIDO EN MI EMPRENDIENTO La Dolcetta Y LOS GOFRES BELGAS




Posterior al cierre de mi negocio  el 16 de marzo de 2020, tras ser decretada la emergencia sanitaria en Colombia por el COVID-19 y el tener que realizar un duelo como tantos de los que se viven en el transitar de la vida, me doy cuenta que cada uno de nosotros independientemente del motivo y de lo que estos duren, soy yo y nadie más quien elige desde donde pararse  para avanzar y tomar acción. Acción que me permitió moverme y crear otra realidad que  me permitiera seguir trabajando por las metas y los sueños trazados con un mayor nivel de compromiso, entrega, amor y pasión. 

Así que todas las decisiones tomadas en su momento, para resolver, cerrar y volver a comenzar hoy me tienen aquí, retándome a hacer cuanto diplomado en finanzas veo, a graduarme como técnico en cocina, con miras a realizar mi profesionalización en gastronomía y con el corazón y la mente puesta en sacar adelante mi nuevo proyecto AMOR COCINA. Esta vez con otras herramientas y conocimientos, pues a pesar de que cuando empecé tenía algo de conocimiento, mi lección más grande fue que no sólo debía saber de cocina, sino que debo aprender de otras áreas: administrativas, contables e informáticas que me llevan a lograr los objetivos propuestos con este nuevo sueño. Esto sin hablar del rediseño personal y constante que implica el ser la única autora de lo que quiero y como lo quiero. 

Uno de los platos más representativos de La Dolcetta eran los gofres belgas, por los cuales obtuvimos muy buenas reseñas, fidelización de clientes, hermosos comentarios que llegaron al alma y maravillosas expresiones de nuestro clientes cuando recibían su pedido a la mesa y alrededor de los cuales en muchas ocasiones logramos crearan gratos recuerdos. He comprobado que se realizó un buen trabajo cuando aún 3 años después, recibo llamadas preguntando por  La Dolcetta y los gofres belgas. 


El origen de los Gofres o se remontan más allá de la edad media. Se tienen evidencia que los griegos hace un poco más de 2000 años fueron quienes empezaron con la costumbre de calentar masa de harina con huevo entre dos metales muy calientes, las cuales estaban conectadas con anillos, eran portables y tenían brazos de madera. Las placas tenían diversos grabados como escudo, los cuales se toman como referencia para darle la forma a la rejilla actual. 

Con el paso del tiempo, las recetas de gofres fueron adquiriendo una identidad propia según los países donde eran preparados, pero siempre manteniendo el principio de cocinarlos en planchas de hierro o aluminio para su elaboración. Es así como el éxito del gofre belga como lo conocemos actualmente, se da hasta el año 1960 cuando el belga Maurice Vermesch pone de moda la preparación al servirlos con nata y otros ingredientes dulces como chocolate y sirope. Siendo tal su aceptación que en 1964 se traslada a Nueva York y da a conocer su invento como gofre belga, ganando popularidad hasta nuestros días.

En 1971, el entrenador Bill Bowerman notó que los corredores tenían problemas con su calzado, impactando directamente en su desarrollo como atletas. Es así como en sus ratos libre, probaba con nuevos materiales que le permitieran aligerar el peso de los zapatos e intentar así hacer más liviano el peso de la zancada contra el suelo. 

Es como en esta búsqueda de dar solución a un problema, al ver la plancha de acero con la que su mujer Bárbara Bowerman, usaba para la elaboración de wafles, decidió usarla y "cocinar" caucho líquido, para después de pegar el resultado en planta de unos tenis en los que estaba trabajando; dando como resultado un zapato muy ligero y de gran tracción. Los tenis fueron todo un éxito entre los corredores y es así como se da origen a una de las marcas deportivas más conocidas a nivel mundial, la cual lleva el nombre de la diosa griega de la victoria Niké. 

¿Sabías qué?

Los gofres belgas a diferencia de los waffles americanos tienen una textura más ligera, crujiente y de manera tradicional son rectangulares.  Adicional en su receta original, estos siempre llevarán levadura en pasta o fresca y no química, lo que le da su olor característico a la hora de cocinarlos. Además, al momento de agregar los huevos se realizará siempre separando yemas y claras batidas a punto de nieve.

GOFRES BELGAS
  • 2 tazas de harina de trigo. 
  • 2 tazas de leche entera. 
  • 1/4 de taza de azúcar. 
  • 1 cucharadita de sal. 
  • 1 cucharada de esencia de vainilla. 
  • 2 huevos. 
  • 200 gramos de mantequilla. 
  • 75 gramos de levadura fresca. 
  • 30 gramos de fresas. 
  • 30 gramos de duraznos en almíbar. 
  • Helado de vainilla o de tu sabor preferido. 

Preparación:

1. Tibiar la leche a una temperatura no mayor a 40°C. Agregar el azúcar y posteriormente diluir la levadura en ella. Reservar.

2. Tamizar la harina de trigo. Agregar la sal, mezclar y reservar. 

 3. Derretir la mantequilla en un sartén y dejar que se desprenda un olor a nuez, sin quemar. Reservar. 

 4. Separar las yemas de las claras.  Y batir las claras a punto de nieve. Reservar.

 5. Mezclar la leche reservada con el azúcar y la levadura, agregar las yemas de los huevos, la esencia de vainilla y la mantequilla derretida previamente. Puede realizar la mezcla con ayuda de un globo o una batidora. 

 6. Agregar poco a poco la harina y mezclar de manera envolvente hasta que la mezcla esté homogénea. 

 7. Agregar poco a poco las claras batidas a punto de nieve y mezclar. 

 8. Dejar reposar la masa 1/2 hora en un lugar fresco y seco. 

 9. Calentar la waflera, barnizar con mantequilla y agregar la mezcla. El tiempo de cocción dependerá de la waflera, pero aproximadamente está entre 5 a 10 minutos. 

 10.  Servir con las fresas y duraznos picados y el helado de vainilla. A disfrutar!!!



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